En lo que va del año fue detenido varias veces por robos en el cementerio, pero además se involucró en peleas a cuchillazos y machetazos y hasta terminó hospitalizado al ser baleado por un excadete de la Policía. Tras sus arrestos no dura ni un día preso.
Decenas de tumbas volvieron a ser vandalizadas y robadas en el cementerio San juan Bautista de la capital correntina y la Policía logró detener una vez más al principal autor de los ataques, quien ya tiene un extenso historial delictivo por el mismo delito. Las cámaras del camposanto lo captaron numerosas veces en sus incursiones, cada una de ellas llevándose varios kilos de bronce proveniente de los ornamentos sepulcrales que los deudos dejan a sus fallecidos. Pese a que fue atrapado un centenar de veces, el maleante exhibe una documentación otorgada por la Justicia que lo hace intocable y en cuestión de horas está en la calle perpetrando otros ilícitos.
Se trata de Vladimir F., alias “Peladito”, de 25 años oriundo del barrio Virgen de los Dolores. Volvió a ser detenido por efectivos del GIR tras vandalizar y robar varias sepulturas del cementerio San Juan Bautista de la capital correntina, pero su arresto no duró ni siquiera 24 horas, ya que ayer por la mañana fue dejado una vez más en libertad mientras familiares de las personas enterradas en el camposanto de la capital correntina deben lidiar con los daños que causa cada vez que se cuela por los muros laterales y destruye placas y otros ornamentos de las sepulturas solo para robarse el bronce que luego vende para comprar sus dosis de estupefacientes.
Desde el año pasado es recurrente la cantidad de videos en los que aparece “Peladito” saltando con una agilidad admirable los muros laterales que actualmente no solo fueron alteados un par de metros, sino que además les colocaron tejido con alambres de púa y ni si quiera esto lo detiene.
En el cementerio existe una vigilancia policial las 24 horas, desde adentro y desde afuera, pero el delincuente y sus secuaces se encargan de vigilar los movimientos de los policías y cuando se alejan, ellos ingresan rápidamente. “Todos los vecinos lo ven, pero nadie denuncia por temor a represalias. Los tiene amenazados a todos. Es una persona violenta, porta cuchillos y sus cómplices suelen portar armas tumberas, con las que agreden atacan a sus contrincantes dentro del mismo barrio de donde es oriundo”, explicaba a diario época una alta fuente policial.
A mediados del mes de febrero de este año Vladimir, alias “Peladito”, fue herido gravemente de un disparo en el cuello por parte de un ex cadete de la policía que vive en el mismo barrio y con el que desde hace un tiempo mantienen diferencias. Semanas antes, había quedado filmado en dos oportunidades con tres días de diferencia, agarrándose a machetazos en encarnizadas pelea con otros vecinos suyos. En muchos de los casos, víctimas de sus robos hartos de que la justicia no accione contra el malviviente. La policía calcula que por noche, con cada incursión en el cementerio se lleva entre 5 y 10 kilos de bronce de las numerosas tumbas que profana.
“Irónicamente, la misma justicia que ordena detenerlo, le otorgó un salvoconducto legal que el ladrón muestra cuando se lo detiene y que impide retenerlo, presuntamente por problemas mentales. Su propia familia lo encubre y ya nadie sabe que hacer con él, porque no solo es delincuente, sino que tiene conducta sumamente violenta. Ya se agarró a machetazos y cuchillazos con varios de sus vecinos y en la mayoría de las veces termina recibiendo una paliza o una puñalada y milagrosamente sigue vivo”, explicó. Pareciera que la justicia no puede resolver esta situación de inseguridad, que perjudica a decenas de personas todos los días.