MALVINAS: Liliana Colino, la heroína que acompañó a las tropas, visitara Corrientes

Invitada por la Vice gobernación de la provincia, la abnegada enfermera que se convirtió en la única compatriota en participar en el conflicto bélico del Atlántico Sur, dará su testimonio en el marco de la conmemoración del 2 de abril. Será el jueves 30 de abril en el recinto del Palacio Legislativo a las 17 hs.

Liliana Colino corría hasta quedar sin aliento por la pista aérea en Comodoro Rivadavia. De contextura enjuta, su figura parecía perderse entre borcegos, ropa militar y una mochila enorme cargada de medicamentos que le hacían perder la estabilidad por el duro viento patagónico. Pero en ese momento, ella temía perder algo más preciado: el vuelo del avión Hércules C-130 que iba a las Islas, aún a riesgo de perder algo que  (para muchos) es todavía mucho más preciado: la propia vida.

“Al Hércules había que subirse mientras carreteaba por el riesgo de ataques ingleses”, relataría muchas veces, quien fue la única mujer que, cumpliendo la función de enfermera, estuvo en el combate por Malvinas. Pero ese día del viento y la mochila, el vuelo se suspendió por una alarma de presencia de aviones enemigos, lo que la obligo a correr a un refugio antibombas adonde “los conscriptos me pedían disculpas por rozarme en un lugar “adonde entrábamos amontonados, todos rezaban”, recordaría también.

Otro día, volviendo al continente, subió al Hércules “porque dos compañeros se unieron en cadena para agarrarme y tirarme hacia arriba”.  Liliana pensó muchas veces que no sobreviviría. Pero lo hizo. Entró en la historia. Una historia viva y presente de la que Corrientes será protagonista privilegiada cuando nos visite a fin de mes invitada por el Vicegobernador Dr. Pedro Braillard Poccard.

Una presencia que honrara a la provincia y que es una oportunidad imperdible para comprender desde una perspectiva más amplia lo que pasó desde abril a mediados de junio de 1982 en el Atlántico Sur. Porque, en la memoria colectiva de la guerra de Malvinas, las mujeres suelen aparecer en segundo plano. Sin embargo, Liliana Colino estuvo en la primera línea, sosteniendo la vida en medio del caos como enfermera de la Fuerza Aérea Argentina, cargo al que accedió casi por azar, pero no sin enorme convicción, persistencia y determinación.

Dando un apoyo inconmensurable a los soldados heridos. Cabe remarcar que, junto a nuestra protagonista, hubo otras 15 argentinas que cumplieron tareas similares en el Teatro de Operaciones Atlántico Sur (como se llamó al escenario de combate) y ostentan el orgulloso título de “veteranas de guerra de Malvinas”. Aunque ellas aseguran que fueron muchas más las que se jugaron la vida por nuestra Patria…

En cada vuelo del Hércules C-130, en la bodega del avión, Liliana se arrastraba entre containers mientras llegaban las ambulancias con heridos. En uno de esos traslados, ochenta soldados fueron subidos a la panza del Hércules, algunos ayudando a otros pese a sus propias heridas. “Era un poco enfermera, un poco psicóloga”, recuerda siempre que se la entrevista. Escuchaba, contenía, daba analgésicos. En medio del dolor, los combatientes preguntaban por Buenos Aires, confundían rostros, ofrecían asientos. La humanidad se imponía sobre la tragedia.

Después de aquel abordaje audaz, el regreso fue todavía más peligroso: perseguidos por Sea Harriers, el piloto desvió la ruta y entró por Chile. En Comodoro Rivadavia creyeron que estaban muertos. Ella volvió de la guerra con una secuela invisible: una inmunodeficiencia ligada al estrés postraumático. Pero también con una nueva mirada sobre la vida: “Saber que el avión en el que viajas se puede caer en cualquier momento me cambió la dimensión de las cosas”.

Su paso por Malvinas no le garantizó ascensos ni reconocimiento inmediato. Pidió la baja en 1985, cansada de la desigualdad con sus pares varones. Recién una década después, supo que era considerada veterana de guerra. “No hice nada por el reconocimiento, me quedé ahí, estancada”, admite. Hoy, con serenidad, acepta contar su historia para que no se pierda en el silencio.

Liliana Colino encarna la dimensión femenina de Malvinas: la paciencia para escuchar, la capacidad de sostener en medio del dolor, la valentía de enfrentar a la muerte sin armas. Su relato devuelve humanidad a una guerra narrada casi siempre en clave masculina. Y recuerda que hubo mujeres que también estuvieron allí, con uniforme y coraje, escribiendo una página que todavía busca su lugar en la historia. Corrientes tendrá pronto el enorme orgullo de contar con su presencia y su testimonio en primera persona.

Después del conflicto, como muchas, enfrentó las dificultades de la reintegración social y el reconocimiento, ya que las mujeres combatientes no recibieron la misma consideración que los hombres. A lo largo de los años, ha sido una voz activa en la defensa de los derechos de las veteranas, la visibilidad de su rol en la historia de la guerra y por la predica de lo que vivió. 

Su testimonio y su lucha por la memoria y la justicia la han convertido en una figura importante en la historia de las mujeres en el ámbito militar argentino.

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