La descompensación del Presidente marcó la última gira del año y dejó interrogantes

Si bien mantuvo reuniones de alto nivel con Macron, Xi y Georgieva, la hemorragia que sufrió en Bali condicionó la agenda y planteó dudas para adelante; se vienen días de descanso y estudios médicos

Alberto Fernández volvió esta mañana al país luego de ocho días de gira por Francia e Indonesia -y una breve escala en España-, gira que quedó signada por el impacto que generó la descompensación que sufrió y el diagnóstico posterior. El foco quedó allí luego de que el mandatario se desmayara en la mañana del martes (medianoche argentina) en la paradisíaca isla de Bali, a la que llegó para participar del G-20. Reemplazado por Santiago Cafiero, canciller y uno de sus hombres de mayor confianza, Fernández solo pudo dar presente en las reuniones con el presidente chino, Xi Jinping y con la titular del FMI, Kristalina Georvieva. El resto de la agenda quedó suspendida.

Se trató también de los dos encuentros más celebrados por la comitiva argentina, por los resultados que obtuvieron en ambos. En la reunión con el líder chino -a la que Fernández concurrió directo desde el Sanglah General Hospital, adonde fue atendido- consiguió una respuesta al pedido de ampliación de los swap, lo que le da al país la posibilidad de ampliar las alicaídas reservas del Central. En tanto que en el caso del FMI la noticia celebrada por Argentina fue la promesa de un nuevo tratamiento de los sobrecargos y la posibilidad de que se analice el impacto de la guerra en Ucrania, en la economía local. “Hizo un esfuerzo sobrehumano para ir a lo de Xi Jinping”, dirían horas después desde su comitiva para agregar luego: “Se necesitaba esa plata y Alberto hizo todo por ir. Si no iba él, se cancelaba”, completaban.

El episodio de salud de Fernández, que fue diagnosticado como una gastritis erosiva con signos de sangrado, se transformó en la noticia disruptiva de una gira en la que se buscaba oxigenar la imagen presidencial y ponerlo en el nivel de líder que comparte ámbitos con la elite internacional. Pero los miembros de su comitiva admitieron que el episodio alteró la interpretación que hubo por el susto e impacto de lo sucedido. Incluido el propio mandatario, que desde entonces pasó por casi 24 horas de ayuno y ahora lleva una dieta estricta y supervisada por la Unidad Médica Presidencial, que también le recomendó que se tome este fin de semana largo para estar tranquilo y luego realice una serie de estudios, que se concretarían, todo indica, en el Sanatorio Otamendi. A partir de allí habrá mayores precisiones sobre su situación de salud y cómo deberá seguir. “Hay que esperar y ver”, sintetizó un hombre de la comitiva.

“Lo de su salud de alguna manera pasó el episodio, se repuso para ir a las reuniones y ahora va a hacerse un chequeo y continuar con la dieta y los controles, pero estamos todos tranquilos. Mucho cansancio, mucho estrés. Gobernar es muy difícil, y gobernar con herencia macrista, pandemia y guerra mucho más”, consignó la portavoz Gabriela Cerruti en diálogo , en un intento por enviar señales de tranquilidad.

La salud de Fernández abrió interrogantes también sobre cómo continuará su rutina, ya que él mismo habló del estrés como uno de los factores detrás de su cuadro. “El estrés y los nervios tienen mucho que ver, los médicos me pidieron que pare, a la vuelta haremos estudios más cuidadosos”, aseguró este miércoles tras el incidente. En sus planes inmediatos está un viaje a México, invitado por Andrés Manuel López Obrador (AMLO), lo que ahora está sujeto a revisión médica.

Entre los miembros de su comitiva, que recién avanzado el miércoles volvieron a mostrarse más tranquilos con el tema, había coincidencia en creer que lo sucedido es un llamado de atención. En ese sentido, si bien había quienes destacaban que Fernández se hace los chequeos médicos de forma anual, otros creen que su rutina diaria, que dista de ser relajada, impactó fuerte en él. “El poder es desgastante, todos los presidentes tuvieron problemas de salud durante sus gestiones”, decían.

Varios también aludían a la contradicción de que incluso en los días previos lo habían visto mejor que en otros tiempos, por la dieta que le había permitido bajar 10 kilos. “Venía cuidándose lo más bien, por eso nos sorprendió mucho también”, detallaban. Incluso la misma mañana de la descompensación lo habían visto bien. Fernández venía de días positivos en París, en los que consolidó su relación con el presidente francés, Emmanuel Macron, quien lo invitó para participar del Foro por la Paz, que se realizó el 11 y 12 en esa ciudad.

Entre quienes acompañaron a Fernández podía verse también el alivio a medida que pasaban las horas y los kilómetros. En primer lugar, cuando al ver que mejoraba el semblante del funcionario y luego cuando tras 16 horas de vuelo se aterrizó en Madrid, España, donde ya estaba planeada una escalada de casi 15 horas. En Bali la infraestructura médica en la que fue atendido Fernández, fue “básica”, según confirmó a este diario una fuente cercana al mandatario. Lo único que tranquilizó por esas horas al entorno presidencial, en las que el tensiómetro marcaba que el mandatario tenía la alarmante cifra de una mínima de 5 y un máxima de 7, fue la presencia allí de Manuel Estigarribia, el médico que reemplazó en este viaje a Federico Saavedra, titular de la Unidad Médica Presidencial, y quien siguió de cerca todos los movimientos que sucedían a más de 15 mil kilómetros de Buenos Aires.

Precisamente esa distancia fue otro de los factores de preocupación, por eso el mismo martes se barajó la posibilidad de que la comitiva emprendiera para esa misma noche el regreso. Incluso se había convocado a la tripulación de Aerolíneas Argentinas, que descansaba en Yogjakarta, a una hora y media de Bali, porque en el aeropuerto de la isla no había lugar para la aeronave dado que la mayoría del espacio estaba ocupado por las aeronaves de otros países. Pero fue la voluntad de Fernández la que mantuvo el plan original.

Los resultados de la gira

“La gira fue bárbara, en primer lugar por lo de Xi Jinping, que es algo espectacular para el país, pero lo de Alberto empañó todo”, resumió un estrecho colaborador del mandatario en diálogo.

Durante una entrevista con este medio, el canciller Cafiero dividio el periplo en tres partes “La primera es la de Francia en el que ambos presidentes tuvieron un acercamiento estrecho con miradas similares sobre como abordar la política exterior, pero con diferencias sobre temas puntuales, o sea los dos no hacen la misma hoja de ruta, pero sí se mostró mucha sintonía en buscar entender la mirada del otro. No sólo por la reunión bilateral que fue muy buena sino porque Macron es alguien que está incorporando a su visión de la política exterior la agenda del Sur Global, donde uno de los pilares es Alberto Fernández según la óptica de Macron, porque es quien trae la visión de américa Latina y el Caribe. Macron la incorporó cuando conoció a Alberto Fernández, no antes”.

La segunda parte es “cuando llegamos al G-20, con la participación de las reuniones y la cuestión de salud del Presidente”Y la tercera parte “es que la agenda continuó, que el Presidente nos instruyó a Massa y a mí para que continuemos con las agendas que estaban previstas (algunas pudieron continuarse, otras no ya que es la agenda presidencial y nadie lo puede reemplazar). Había reuniones bilaterales con Alemania, Italia y Arabia Saudita pero no se pudieron hacer”.

En diálogo, Cerruti evaluó también en términos muy positivos a la gira, contemplando los puntos mencionados por Cafiero, al tiempo que agregó el tema de la candidatura al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de Cecilia Todesca Bocco, que fue otro de los que atravesó la gira. “Estamos contentos por haber presentando candidata, que le esté yendo bien y que pase lo que pase argentina nunca lo había hecho”.