Ana María Pando, la primera mujer intendente será ciudadana ilustre

En 1987 llegó a la Intendencia y fue la primera mujer en comandarla. “Me pidieron que preste el nombre porque era una candidatura para perder. Les dije que aceptaba, pero que iba a ganar las elecciones y así fue. En la campaña fuimos los primeros en ir casa por casa”, recordó.

Uno ingresa a la oficina que tiene en la zona del centro y está ante la abogada Ana María Pando. Amablemente guía hasta la planta alta donde se sumerge en su estudio jurídico que sin dudas es de los más clásicos: a la derecha se abre una enorme biblioteca de gruesos libros y con “La ley” como título predominante en el lomo de cada tomo, tomo y tomo que en fila parecen no caber en la vista de los visitantes. En la parte de abajo del estante, pilas de expedientes prolijamente ordenados pese a las irregularidades de sus hojas que evidencian el ajetreo constante para atender las urgencias de las presentaciones.

La doctora se sienta en una de los sillones del primer escritorio de recepción; detrás está el de trabajo, con la computadora. Hasta ahí todo estandarizado, como en esas típicas escenas de entrevistas con una especialista en el Derecho.

Pero al girar la vista hacia la pared de la izquierda de inmediato uno se sumerge en otro mundo de la protagonista: seis grandes cuadros vidriados contienen fotografías impresas de su trayectoria política. Así, la abogada Ana María Pando se convierte para el visitante en la primera mujer intendente que tuvo la ciudad de Corrientes a finales de la década del 80, cuatro años después de haberse recuperado la democracia en el país. También hay fotos de su participación en dos históricas reformas constitucionales en el país y la provincia sobre el cambio de siglo: una antes de que expirara el 20 y otra al comenzar el 21.

El logro municipal fue el disparador de esta entrevista con época para una historia única signada por el carácter político de Pando -fuerte en convicciones y desafíos-, por su minuciosidad de abogada, por las dificultades que afrontó como mujer en su incursión por aguas de la política partidaria con fuertes rasgos machistas. También la charla estuvo marcada por su defensa inquebrantable a la República y, sobre todo, por eso que ella dice que le da la tranquilidad de haber hecho bien las cosas: caminar con libertad las calles de la ciudad que gobernó y que nadie le reproche nada.

Tal vez eso gravitó para que el jueves pasado se aprobara en el Concejo Deliberante de Capital declararla Ciudadana Ilustre. En dos semanas se cumplirá 35 años de su asunción como intendente en una gestión que fue de 1987 a 1989 (antes se gobernaba el Municipio por dos años), aunque su mandato se acotó a prácticamente un año y medio por las convulsiones sociales e institucionales derivadas de la hiperinflación y la salida anticipada de Raúl Alfonsín del Gobierno nacional.

Esa distinción de la Municipalidad le llega en un momento muy especial y junto con su amplia trayectoria en la política sustentaron una reflexiva entrevista de 50 minutos.

¿Cómo tomó su declaración de ciudadana ilustre?

Es de altísima responsabilidad, porque significa que una fue considerada por la sociedad, pienso que por los valores. Porque la persona que me propuso, tiene muy arraigado justamente a los valores. El concejal Yamandú Barrios es hijo del doctor Humberto Barrios, quien fue conmigo un socio de lucha en los años 70, defiendo los intereses de los colegas que eran injustamente privados de su libertad.

Nosotros estábamos en el Colegio de Abogados, él pertenecía a una minoría, a otra fracción. Políticamente somos diametralmente opuestos en cuanto a filosofía, no en los valores: somos idénticos.

¿Esos valores persisten hasta hoy en la sociedad en general, o ya en menor medida?

Creo que es una gran responsabilidad que tenemos todos los ciudadanos, pero más los políticos, en que esos valores, que son ancestrales, debemos regarlos un poco más, a veces son escasos. Lo vemos en diferentes organizaciones que no responden al propósito y a la filosofía de las mismas.

Hoy observamos algunas mezquindades o alguna actividad política que tiene un arraigo más personal y no social. Y eso es lo que digo que debemos cultivar, con el ejemplo, con resaltar… hay muchísima gente con grandes valores. Y eso es lo que debemos emular.

Son valores que tenemos la mayoría de la sociedad, lo que pasa es que esa mayoría no participa, tiene un autoaislamiento.

¿Por qué cree que fue declarada ciudadana ilustre?

Bueno, eso habría que preguntarle a Yamandú, quien fue el que lo propuso, y a los que votaron. Yo te hablo cuál es el ABC para transitar todos los días por las veredas de Corrientes sin tener un solo reclamo de nada.

¿Por qué estudió Derecho, tenía alguna inclinación ya desde chica?

Lo hice porque creo en la defensa no solamente de los valores de la vida, sino en la defensa de restablecer las cuestiones que están en desequilibrio. Porque uno cuando concurre a un abogado es porque entiende que su derecho ha sido violentado o vulnerado. Y qué es lo que hace un abogado a través de la Justicia: que esa situación o ese disvalor vuelva a tener el justo término. Y entonces, ¿qué es el derecho? Es la persona que cuida o cura los intereses económicos de una sociedad, así como el médico cuida los intereses del ser humano como persona, en su fisiología.

¿Y cómo influyó los tiempos de la Universidad en su formación política?

Yo siempre estuve ligada al Partido Liberal, toda la vida, no solamente al Partido Liberal como nombre sino a la esencia liberal, como filosofía, siempre…

Transcurren los 70, llegan los 80 y la vuelta de la democracia, ¿cómo fue esa época?

En el retorno de la democracia en Corrientes teníamos al Pacto Autonomista-Liberal.

¿Y usted ya era parte del partido y del Pacto, con cargo?

Yo estuve en el partido desde el año 1972. Y en 1983 fui, en principio, procuradora del Tesoro; después fui fiscal de Estado. Posteriormente me desempeñé como interventora del Club Huracán Corrientes y a su vez síndica del Banco de Corrientes. Eso fue hasta comienzos del 87 cuando en julio me eligen para ser candidata a intendente por el PL.

¿Cómo llega a esa candidatura?


La propuesta me llega a través de mi propio partido y al parecer ningún hombre quería ser, porque era una candidatura para perder…

¿Para perder?


Sí, esa era la verdad, era una candidatura para perder, dijeron.

¿Y cómo es eso?


Antes el Partido Liberal y al Partido Autonomista tenían una sociedad de alternancia (en la Provincia), pero en la Municipalidad era intendente el que obtenía más votos de los dos. Y eran tiempos de una elección indirecta: los que elegían intendente eran los concejales electos, que lo hacían en función del que sacó la mayor cantidad de votos. En las elecciones previas, en el 85, el Partido Liberal había sacado 10 mil votos y el Autonomista unos 40 mil. Había que sacar más de esa cifra para poder ganarle: era una enormidad, nadie creía. Entonces, los cuatro o cinco hombres que podían ser candidatos no quisieron.

Y ahí recién le ofrecieron ser candidata a usted…


Así es. Me acuerdo que vine de trabajar en la Fiscalía, eran las tres de la tarde aproximadamente, y al llegar a casa encuentro un auto con cuatro personas esperándome en la puerta, gente conocida, del partido. Me saludaron y me dijeron que querían hablar conmigo.”Venimos a pedirte a que prestes tu nombre para tal cosa…”, me dijeron. Habré pensado medio segundo y les dije: “No, no, yo voy a prestar mi nombre, pero le voy a dar la intendencia al Partido Liberal”. Y así fue.

¿Se trazó esa meta sin dudarlo?


Cuando me vinieron a proponer me dio algo como que “te venimos a ofrecer para que prestes el nombre”. Eso me dolió mucho…

¿Y es de reaccionar así, de redoblar la apuesta?


Lo que pasa es que era demasiado importante. Era ser intendente de una ciudad que iba a cumplir 400 años… Además, era un desafío, un orgullo y una gran responsabilidad. Por supuesto que lograr la cantidad de votos que se obtuvo se dio porque muchísima gente creyó en esto. Y también con la nueva modalidad de hacer política que implementamos, nueva para esos tiempos, que era ir y entrar casa por casa durante la campaña.

¿Eso lo propuso usted o le dijo el partido que se aplicara?


No. Yo dije “vamos a ganar entrando casa por casa”. Y la verdad que fueron tres meses de intensa campaña.

¿Y cómo fue esa experiencia?


Entrábamos a las casas, pero nunca era plantear a la gente qué necesitaba en lo personal, sino qué necesitaban en tu entorno. Por supuesto que eran demandas locales, no nacionales y me decían que necesitaban para el barrio muchas cosas esenciales. Y cuando uno se sienta en sus casas la gente te pide cosas sensatas, antes. Ahora es tanta la necesidad individual que también hace pedidos personales e individuales.

¿Y qué le pedía la gente en el 87?


El tema en ese momento era agua y cloaca. También asfalto por supuesto. Y nosotros pudimos hacer esas tres cosas, pudimos hacer plazas, paseos y guarderías que era mi gran desafío, porque una mujer no puede trabajar si no deja su hijo en un lugar tranquilo y fundamentalmente bien cuidado. Es lo que hicimos en ese año y medio prácticamente.

¿Cómo lograron hacer las guarderías en ese poco tiempo?


Hicimos siete guarderías (la génesis de las Mitaí Roga o las hoy CDI). Es algo maravilloso en la gente. Porque no instalamos las guarderías haciendo edificaciones desde cero, sino que donde había un mercadito municipal abandonado, ahí las hicimos. Pero en ninguno va a ver un cartel que diga “Gestión de Ana María Pando”…

¿Por qué?


Y no me nace eso. Me nace hacer, pero no aparecer…

 

Pero hasta ahora abundan carteles de ese tipo y no está el suyo…


Bueno, me nace hacer y no aparecer. No me siento muy cómoda cuando hay un aplausómetro individual pero hay una enorme cantidad de gente que está detrás y al lado de uno que es la que hace que las cosas lleguen. Entonces, cómo va a aparecer una ¿y el resto qué pasó? Entonces, el anonimato del resto a mi me molestaba…

¿Cómo fue llevar adelante una gestión municipal en medio de las crisis económicas de fines de los 80?


Nada, no había nada de recursos… nada… No es como la situación actual de la sociedad Valdés-Tassano; hoy el Municipio es Valdés-Tassano, Tassano-Valdés. Pero porque tienen una muy buena coparticipación, hay mejores recursos y los afectan muy bien. Antes era la más grande de las miserias. Y tampoco había Ley de Coparticipación. Era te doy, te mando, esperá. Era todo un sistema de ruego y pedigüeñería donde nada funcionaba automáticamente. Después, con el tiempo, se fue organizando el Estado.

¿En una escena imaginaria, qué le diría la Ana María de hoy a la Ana María de la campaña casa por casa del 87?


(Piensa unos diez segundos) Yo repetiría todo lo conductual… Y seguramente lo que me habría faltado es tener más espartis políticos. Pero político numeral partidario… (hace silencio muy largo).

¿Ahí lo dejamos?


Sí.

¿Y qué otra recomendación le haría a aquella Ana María?


Le diría repetí todo lo que hiciste y como fuiste. Lo que estás planeando, dale para adelante. No me movería en nada de lo que hice. No.

Familia

“Nací en San Gerónimo Norte, Santa Fe, porque mis padres eran empleados telefónicos (la vieja ENTEL) cuando la empresa era estatal y cada dos o tres años tenían traslados. Y el último fue en la ciudad de Corrientes. Estudié en la escuela Misericordia y en la Normal me recibí. Luego ingresé a Derecho de la UNNE”, comentó Ana María Pando.

En cuanto a su familia dijo que “la integrada por mi papá, mi mamá, un hermano -tres años menor- y yo. Y ahora tengo dos hijos, una hija y un hijo: ella es abogada y desde hace 15 años es mi socia en el estudio; y el varón se dedica al trabajo de obra pública. Y mi marido que es licenciado en economía. Además, tengo cinco nietitos: cuatro de ellos mellizos…”.

Yamandú: “Es una exitosa política”

Respecto de la aprobación de su proyecto para declarar Ciudadana Ilustre a la exjefa comunal, el concejal Yamandú Barrios dijo a época: “Ana María es una política exitosa y fue la primera mujer intendente de una capital de provincia que detentó muchos cargos públicos sin ningún acto de corrupción. Además, defendió los derechos humanos cuando integraba la comisión directiva del Colegio de Abogados y es pionera en la instalación de los primeros CDI de la ciudad. La verdad es una gran alegría que se reconozca a gente exitosa en la política como lo es Ana María Pando”, concluyó

Liberales, libertarios y republicanos

¿Hoy, el liberalismo tiene otra connotación? Digo por la irrupción de los libertarios.


Es una reivindicación de lo que significa ser liberal, que es la defensa de las libertades individuales. Y hay muchos partidos que no se llaman Partido Liberal y abrazan esa filosofía.

¿Está lejos de la postura de Milei?


Es una persona que abraza algunos principios liberales, pero no con todo estoy de acuerdo, porque la disrupción que él intenta implantar, no está muy de acuerdo con el orden constitucional. Y yo fundamentalmente soy republicana.

FUENTE: DIARIO ÈPOCA