Perros en riesgo en San Pedro: un refugio pide ayuda para comprar el alimento de unos 185 animales

Cecilia Tarcetti cuenta la situación que desde el inicio de diciembre los apremia. Aunque reciben ayuda municipal, el recorte del nuevo gobierno nacional impactó en el Refugio San Pedro, fundado en 1994, y redujeron la cantidad de bolsas con las que les colaboraban.

Todos esos perros —de los cuales la mitad está en condiciones de adopción responsable— llegaron allí tras ser abandonados por sus propias familias, otros nacieron en las calles y allí fueron albergados en el hogar canino de esa localidad.

“El refugio funciona gracias a la colaboración de la gente. Tenemos cuatro empleados que son pagados por el mismo refugio. Juntamos el dinero mediante una cuota social la gente aporta y el alimento lo conseguimos gracias a algunas donaciones de gente que colabora con dinero y también gracias a quienes donan bolsas de manera mensual, que serán unas diez y además hacemos rifas, organizamos eventos y tenemos alcancías en varios locales de la localidad. Por día, se consumen cinco bolsas, alrededor de 150 o 160 al mes”, resume.

Al principio, el municipio estaba pagando el equivalente a 32 bolsas que luego aumentaron a 100 y aunque no era la totalidad de lo consumido se acercaba a la realidad. Ahora, con el cambio de gobierno pese a que el intendente fue reelecto se atrasaron en el pago de diciembre y eso complicó las cosas y ahora buscan ayuda para conseguir comida que, según calcula, alcanza hasta el 2 de enero.

Entendiendo el atraso de este mes y segura de que el dinero llegará, Cecilia dice que buscan ayuda para conseguir el alimento porque los perros tienen que comer.

“Hace unas semanas hicimos una rifa de fin de año y se recaudó dinero, pero no el suficiente para comprar todo el alimento para el mes. Por ahora hay comida, pero llegaremos hasta los primeros días de enero; al 2, quizás”.

Amor animal

El refugio funciona desde 1994, cuando un grupo de personas decidieron comprar un terreno y albergar a los perros en peligro de ser capturados por las perreras municipales.

Era tremendo cada vez que pasaban esos camiones. Levantaban a todos los perros que estaban en la calles, los enlazaban y metían en el camión y si no los iban a buscar, los sacrificaban”, recuerda los años de horror que se vivía en los barrios de la provincia de Buenos Aires.

Las donaciones las reciben en el alias datil.remera.pisada (refugiosanpedro_ )Las donaciones las reciben en el alias datil.remera.pisada (refugiosanpedro_ )

“Este terreno fue comprado para ocultar a los animales que andaban en la calle y que la perrera no se lo llevara. Los dejaban ahí para darles una nueva vida. Fueron dos hombres los que lo compraron y contrataron a una persona para trabajar. A los pocos años, sería 1996, el refugio colapsó y ya no había espacio para tantos perros. Llegaron a ser 800 animales y tampoco tenían comida suficiente para todos. Fue un caos”, cuenta el inicio de la historia del lugar del que hoy se hace cargo a tiempo completo.

La solución que encontraron para ayudar a los perros no tuvo el visto buenos de todos los vecinos. “Hubo un par de denuncias o qué, pero parece que estaba todo en malas condiciones. Se llamaba Asociación para la Protección Animal y Medio Ambiente (APAMA )y, lamentablemente, todo se les fue de las manos porque había sólo una persona para atender a todos los perros y eso es imposible porque hay limpiarles los caniles, los espacios abiertos, darles agua, darles de comer y no tenían mucho para que comieran. Esa es la historia que me contaron en 2003, cuando llegué como colaboradora del refugio y me encontré con un montón de animales en malas condiciones, con hambre, sarna… había mucho por hacer”, cuenta Cecilia.

Al poco tiempo, comenzó a darle otra forma con la ayuda de una amiga que ya falleció, al igual que los hombres que compraron el terreno.

Pese a que lograron juntar dinero en una rifa, no alcanzó para costear las bolsas de comida necesarias Pese a que lograron juntar dinero en una rifa, no alcanzó para costear las bolsas de comida necesarias

“Con esa amiga empezamos a organizar eventos para el Día de Animal, hacíamos rifas para poder conseguir medicamentos y empezamos a contactarnos con los veterinarios que, hasta ese momento, sabían que existía refugio, pero nadie se quería meter, no sé por qué, la verdad. Con esos eventos empezamos a hacernos visibles. Después, empecé a trabajar en otro lugar y ya no podía organizar mi tiempo para ir, pero mi amiga siguió, siguió y siguió… En un momento, estos dos señores que habían comprado el terreno se desligan un poco de la situación y le dan el poder a otra persona y se mantuvo al empleado, pero esa nueva persona tenía todo el poder y aunque no hizo las cosas mal, sí empezó a reducir la cantidad de animales. Cuando se morían, no entraba nuevos y redujo la cantidad de perros”, indica la proteccionista.

Eso también redujo las enfermedades y la calidad de vida de los habitantes. “Ya no pasaban hambre, pero al no ingresar perros, había muchos en las calles”.

Todo sucedía mientras Cecilia no podía organizar su tiempo para volver a colaborar en el refugio, pero nunca dejó de ayudar a los perros. “Seguí rescatando animales en mi casa, que me quedó chica y me mudé a una casa con un patio enorme. Llegué a tener 92 animales. Eso fue en el 2014. Empecé con cinco, después diez y llegué a tener 92, en 2017. Un día me pidieron la casa (la alquilaba) y la desesperación fue tremenda. Pero Fabián, el chico que estaba a cargo del refugio, me propuso llevarlos allí. Armamos más caniles y cada uno se hizo de sus animales. Había 70 y se sumaron los míos. Comenzamos con las adopciones”, resume.

El refugio está en Lucio Mansilla 2500, localidad de San Pedro (refugiosanpedro_)El refugio está en Lucio Mansilla 2500, localidad de San Pedro (refugiosanpedro_)

En enero de 2018, Fabián le dijo que quería dejar el refugio por cuestiones de salud y le propuso que se hiciera cargo.

“De un día a otro quedé a cargo de 150 animales. Comenzaron a ayudarme mis amigas, hubo gente que comenzó a colaborar porque ya conocían lo que yo hacía y así surgió el Refugio San Pedro hasta hoy”.

De los 185 perros, un poco más de la mitad están en condiciones de ser adoptados, de manera responsable y con contrato. “Hay desde cachorros de meses hasta animales de 15 años, para adoptar y perros que están enfermitos y necesitan medicación”.

“El refugio no lo vamos a cerrar, vamos a llevarlo hasta lo último. Entre los perros enfermos hay cardiacos, otros que convulsionan y viejitos, que pueden ser adoptados”, asegura y dice que hoy la ayuda fundamental pasa por las bolsas de alimento balanceado.

*Toda la actividad del refugio puede verse en el perfil de Instagram @refugiosanpedro_ y las donaciones se reciben en el alias DATIL.REMERA.PISADA. También pueden comunicarse por mensaje privado para ofrecer distintas colaboraciones

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